miércoles, 7 de marzo de 2012

VAPOR "ELORRIO"


VAPOR “ELORRIO”


El día 21 de Diciembre de 1.960, el vecindario del pueblo de Langre, Cantabria, vivió en directo la tragedia del “Elorrio”.
El Elorrio todavía como Aldecoa

El fortísimo temporal que sacudía el litoral Cantábrico, arrojó al indefenso “Elorrio” contra los acantilados de Langre, a la vista de la Bahía de Santander que hubiera sido su salvador refugio, donde lo destrozó en pocas horas. A pesar de los esfuerzos y actos de heroísmo de los lugareños, que intentaron por todos los medios salvar a los tripulantes, tuvieron que contemplar horrorizados, como la mar se iba llevando uno a uno a 20 de los 21 tripulantes, y para colmo, también a uno de sus convecinos, Ismael Hoz, que desde una roca intentaba hacer llegar un cabo al barco, resbaló y cayó a la mar, siendo tragado por ésta, ante los ojos atónitos de su esposa, que como el resto del pueblo se encontraba en el lugar. Solamente se salvó el engrasador, José Trillo, que se arrojó a la mar con dos chalecos salvavidas y una ola lo arrojó contra las piedras, a las que tuvo oportunidad de agarrarse fuertemente y entre ola y ola, ser salvado por los vecinos del pueblo.
El Aldecoa en construcción
El “Elorrio”, un viejo candray (en argot, barco de vapor muy antiguo), se encontraba fondeado en el Musel (Gijón), despachado en lastre para Valencia, donde iba a ser desguazado. Su tripulación la componían 21 personas, en su mayoría personas contratadas solamente para ese viaje, bajo el mando del Capitán D. Vicente Moreira Portilla.
En la madrugada del día 20, concretamente a las 0500, el barco pierde las dos anclas debido a la fuerte marejada. Esta circunstancia obliga al capitán a hacerse a la mar y pone rumbo a Santander, por ser un puerto cercano y más abrigado.
Durante todo el día el “Elorrio” sufre constantes golpes de mar, que le ocasionan una vía de agua.
A las cuatro de la mañana del día 21, a pesar de los intentos de taponar la vía de agua, eso no se logra y la máquina se para.
Con el barco al garete, se envían las primeras llamadas de socorro, yendo a la deriva a la altura de Cabo Mayor.
El Capitán, ordena colocarse los chalecos salvavidas y recomienda serenidad, para que los tripulantes no se arrojaran a la mar.
Playa de Langre, lugar del naufragio
El temporal del NW, arrastra al “Elorrio” hasta los acantilados de Langre, donde embarranca, escorándose primero y tumbándose de estribor finalmente.
La tripulación subió al puente y sujetándose fuertemente a las barandillas, aguantó, uno tras otro, los duros golpes de mar que constantemente barrían el barco.
Un vecino de Galizano, al percatarse de lo que estaba sucediendo, alertó a un vecino de Langre, que tocando a rebato la campana, reunieron a un nutridísimo grupo, tanto de Langre como de Galizano y Somo, que acudieron al acantilado con cuerdas para intentar el salvamento de los náufragos.
La falta de medios adecuados y el estado de la mar, hizo baldíos todos los esfuerzos, mientras los tripulantes agotados iban siendo arrastrados a la mar, donde eran traídos y llevados por el furioso oleaje.
El Rescate
Desde tierra, el vecindario horrorizado contemplaba como se debatían dramáticamente entre la vida y la muerte, sin poder hacer nada práctico, pues los cabos que lanzaban, no llegaban hasta ellos.
A mediodía, los 5 hombres que aún quedaban agarrados a las barandillas, agotados, fueron arrancados de ellas quedando a merced del oleaje.
Las gentes desde la costa, trataban de seguir con la mirada, los chalecos que soportaban ya, los cuerpos sin vida, tratando de mantenerlos localizados.
La recuperación de cadáveres
Para colaborar en el rescate, se habían desplazado desde Santander a la zona las parejas de pesca “Enero” y “Febrero” y “Hermanos Portuondo” y “Familia Portuondo”, así como el pesquero de bajura “Esquiaga Beitia”. Llegaron a eso de las nueve de la mañana, cuando el “Elorrio” llevaba dos horas embarrancado, pero no pudieron salvar a ningún náufrago.
A primera hora de la tarde, un avión bimotor “Douglas” y otro anfibio “Gruman” , de las Fuerzas Aéreas de los EEUU, con base en Torrejón de Ardoz, se suman a la búsqueda.
También acude un bote salvavidas insumergible a motor del buque “Monte Mehasa”.
El superviviente; José Trillo, de 27 años, casado y con un hijo de 8 años, natural y vecino de Caldebarcos, (Carnota, A Coruña), había embarcado para trasladarse a Valencia donde pretendía embarcar en otro barco. Este fue su cuarto naufragio.
El salvador muerto; Ismael Hoz Hoz, de 29 años, participaba en las tareas de salvamento junto con su esposa, vecinos ambos de Ribamontán al Mar, deja un hijo de un año.

El Capitán; D. Vicente Moreira Portillo.-Natural de Camposancos, hijo natural de Virginia Portela, aunque llevaba los apellidos de su padre que había emigrado a Cuba.
Después, al casarse su madre con el farero de Lekeitio se trasladó a esa población, donde aún vive uno de sus dos hermanastros, obviamente ya muy anciano, y allí hizo sus estudios de náutica llegando a Capitán de la Marina Mercante y a desempeñar algún cargo relacionado con su profesión en el Gobierno de la República durante la Guerra Civil. Finalizada la contienda, se reincorporó a la vida de navegante, mandando entre otros el “Valentín Ruiz Senén”, en viajes a la Argentina para traer grano.
Cuando se hizo cargo del “Elorrio”, era jefe de muelle de los desguaces de Valencia y solamente embarcó para hacer el traslado del barco desde El Musel, (Gijón) a Valencia.
En Camposancos aún viven tres de sus primos, hijos de Clorinda Portela, y de uno de ellos, Ramón, obtuve los primeros datos sobre esta historia, ya que en su juventud navegó en el “Valentín Ruiz Senén” y en el “ Rita Sister”, como el “Elorrio” otras dos viejas reliquias.
El barco; El “Elorrio” había sido el carguero Aldecoa propiedad de D. Francisco Aldecoa, Presidente y Gerente de la Compañía Marítima del Nervión. Como los grandes vapores de la Marítima, destinados a la línea regular del Golfo de Méjico, tenia una gran capacidad en volumen en los entrepuentes especialmente adaptados al transporte de balas de algodón, principal carga de la línea. .
Construido por Sociedad española de Construcción Naval en Sestao (conocida como la Naval de Sestao) en 1.921, sus características técnicas eran las siguientes;6.089 toneladas de registro bruto; 4.437 toneladas de registro neto; eslora 113,15 metros; manga, 15,24; puntal 10,33; maquina alternativa de triple expansión. Completando la información según los registros de la Lista Oficial de Buques de 1.935, apuntamos: señal distintiva (1.935), EAAK; carga máxima, 5.895 toneladas; desplazamiento, 9.734 toneladas; 2.500 caballos indicados para una velocidad en carga de 12 nudos; capacidad de las carboneras, 1.100 toneladas; consumo por singladura, 22 toneladas; capacidad de agua de lastre, 1.250 toneladas; estación radio TSH (Telegrafía Sin Hilos) con una potencia de salida de 1 ½ KW.
En el libro La Marina Mercante y el Trafico Marítimo en la Guerra Civil, ISBN: 84-7.140-150-9 de la Librería Editorial San Martín y escrito por Rafael González Echegaray leemos: Era un buen buque de carga seca que quedo también desde el comienzo de la guerra en el bando republicano, tomando algún tiempo el falso nombre de Murduan. Dio viajes seguidos a puertos rusos del mar Negro, siendo escoltadas sus recaladas a España por la marina republicana. Con el Mar Caribe formo en el convoy del combate de Cabo Cherchel, quedando averiado sobre la costa de Argelia.
Se recupera después de la guerra y vuelve a matricularse como Aldecoa y en 1.959 figura como Elorrio en la naviera de A. Ramírez Escudero.



Maquete del Valentín Ruiz Senén


Valentín Ruiz Senén
Rita Sister



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